Necesitamos un milagro

Sí, necesitamos un milagro y se nos olvida que podemos tenerlo.

Pasamos horas, días, semanas, meses, años e incluso vidas esperando, pidiendo que un milagro cambie nuestra existencia o nuestras circunstancias o a tal o a cual persona. Y mientras esperamos olvidamos que al pedir a algo o a alguien externo estamos imposibilitando que el milagro se dé.

Mientras ponemos nuestra expectativa en lo ajeno y rogamos, nos grabamos el mensaje de la carencia y descendemos en el tobogán de la energía hasta una de las más bajas vibraciones, la de la mendicidad.

Al esperar que el milagro nos sea concedido desde fuera o desde arriba, achicamos nuestra esencia y aturdimos nuestro poder personal. Renunciamos a nosotros mismos y así renunciamos a la manifestación de ese milagro que anhelamos.

Puede que olvidáramos nuestras capacidades mágicas cuando nos enseñaron a centrar nuestra mirada en lo exterior y nos adiestraron a obviar lo interior. Es probable que  relegáramos nuestros poderes alquímicos cuando nos acostumbraron a ensombrecer nuestro resplandor y nos creímos que no teníamos permiso para brillar. Y posiblemente atrofiamos nuestros dones al tomar como propios los juicios que se colaban en nuestro inconsciente. Es por todo esto y por alguna cosa más que necesitamos ese milagro. No porque nuestra vida vaya mal o nosotros seamos seres defectuosos sino porque hemos olvidado que somos almas preciosas con capacidades ilimitadas. Necesitamos un milagro porque hemos ensuciado nuestra mirada y hemos dejado de ver la belleza que llena nuestros instantes.

Sí, necesitamos un milagro, solo uno. Ese que nos devuelva a la percepción correcta y nos permita reinstaurar el Amor. Ese que nos libere de la servidumbre de creencias tóxicas y nos ayude a regresar a nuestro corazón. Ese que nos haga comprender que no necesitamos cambiar nada ni a nadie. Ese que nos inunde de consciencia y nos recuerde que somos unos privilegiados con derecho a la felicidad.

Pero ese milagro solo podemos concedérnoslo nosotros. Nada ni nadie nos abrirá puertas que no estemos dispuestos a atravesar. Nada ni nadie nos otorgará más tesoros que aquellos que estemos preparados para recibir. Y nada ni nadie desvelará ningún tramo de la realidad que no estemos capacitados para mirar.

Por eso es fundamental que dejemos de esperar y nos comprometamos con la acción de la propia transformación. Lo que fue una vez siempre puede volver a ser y tú una vez fuiste una partícula de la divinidad consciente. Vuelve a ser lo que eres en realidad y el milagro se manifestará en ti.

Necesitamos un milagro… Necesitamos volver al Amor.

5 comentarios
  1. Ratzina Mendoza Dice:

    Si, definitivamente ese ese es el Milagro que necesitamos.
    Gracias Virginia, una vez más tus palabras tienen el efecto de mover y hacer click en cada una de las fibras de mi ser. Y de llegar justo en el momento perfecto!
    Bendigo tu Sabiduria para transmitir la verdad.

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  2. Yannela Dice:

    Que genial Virginia! Gracias!
    La creación de este nuevo espacio, es un nuevo canal!
    Un ejemplo más de la creatividad y el poder que tenemos!

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  3. Ana Justina Hernández Ponce Dice:

    Gracias virginia por esta reflexión, y por tu contribución a poder vernos hacia dentro de nosotros mismos, es fuerte enfrentarnos a la verdad pero indudablemente comenzamos un vuelo hacia la libertad, hacia el gozo de la existencia, a ver lo maravillosos que somos con nuestra hermosa imperfección que solo nos ayuda a seguir evolucionando.

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